Rapa Nui: El grito de auxilio contra la contaminación global

Ahu Tongariki - the largest ahu on Easter Island.

La isla de Pascua emite un llamamiento desesperado a nivel internacional para liberarse del título de ser el vertedero principal del planeta. Una cumbre sin precedentes reúne a representantes de la Polinesia, Europa y Asia en este territorio chileno remoto, donde el alcalde advierte que están “recibiendo la basura del mundo”.

La ‘Cumbre de Líderes del Pacífico 2024 por la Protección de los Océanos y el Desafío de la Contaminación del Plástico y Microplásticos de la Región’ se celebró del 4 al 6 de abril en la Isla de Pascua, situada a 3.700 kilómetros de la costa chilena. Este evento histórico busca abordar la crisis del plástico, responsable del 85% de la contaminación marina.

Pedro Edmunds Paoa, alcalde de Rapa Nui, expresó a EFE: “Hoy estamos convocados aquí en Rapa Nui para recordar el sueño de nuestros ancestros y para enfrentar la realidad de que nuestra isla se ha convertido en el epicentro de la contaminación global”. Los habitantes de Rapa Nui, al igual que sus antepasados, se enfrentan a un cataclismo provocado por la humanidad, con las playas de la isla y los países circundantes ahogados por la marea de desechos plásticos.

La cumbre, con representantes de territorios como Hawai, Fiji, Nueva Zelanda y de la ONU, pretende influir en las discusiones sobre el tratado global contra la contaminación plástica en la ONU. El alcalde destaca que esta reunión puede inspirar a las autoridades nacionales e internacionales a tomar medidas más firmes para proteger el planeta.

La vicecanciller Gloria de la Fuente subraya el compromiso de Chile con la protección de los océanos y ve esta cumbre como una oportunidad para encontrar soluciones. Los esfuerzos internacionales para abordar este problema son fundamentales, especialmente ante la alarmante presencia de plástico en los océanos, que constituye el 85% de la contaminación marina. Rapa Nui, con su vasta área protegida, sufre la llegada de 4,4 millones de objetos de basura a sus costas cada año, debido a las corrientes del Giro Oceánico Pacífico Sur. La isla se ha convertido en un símbolo de la lucha global contra la contaminación, elevando su voz desde el “ombligo del mundo” para detener una crisis con consecuencias catastróficas