Reciclado de textiles: el reto de la clasificación

En la actualidad sólo se recicla una mínima parte de los textiles desechados. Mientras que la industria de la confección ha duplicado la producción en los últimos quince años, el tiempo de uso de las prendas se ha reducido en más de un 30%. Al mismo tiempo, la creciente demanda de moda rápida de bajo coste está provocando un deterioro de la calidad de los materiales, lo que dificulta su reutilización o reciclaje. Según la Fundación Ellen MacArthur, se calcula que cada año se generan 114 millones de toneladas de residuos textiles.

La ropa está hecha de distintos tejidos, accesorios y complementos, como botones o cremalleras, y contiene una gran variedad de materias primas: combinaciones de fibras naturales y sintéticas, plásticos y metales, lo que complica su eliminación sostenible.

De la ropa que se recoge para reciclar, el 12% se destina a aplicaciones de menor valor, como material aislante, y menos del 1% se utiliza para fabricar ropa nueva en una economía circular de circuito cerrado. El alto contenido de poliéster en la moda rápida también significa que una cantidad cada vez mayor de textiles desechados se incineran en plantas de conversión de residuos en energía debido a su alto poder calorífico.

El impacto medioambiental de los residuos textiles

El aumento del consumo de ropa, unido a la disminución del tiempo de uso y a la creciente utilización de materiales sintéticos —como el poliéster y el nailon— está agravando el impacto negativo sobre el medio ambiente. Grandes cantidades de microfibras de plástico desprendidas por el lavado de los textiles se vierten en el océano, lo que representa el 35% de la contaminación por microplásticos (1). La eliminación inadecuada también puede dar lugar a que los textiles planos se liberen en el medio ambiente, poniendo en peligro la vida silvestre en tierra (2) y la vida marina (3).

Impulso normativo para el desarrollo del reciclado textil

Los responsables políticos tienen un papel clave que desempeñar a la hora de impulsar un aumento del reciclado. En Europa, la Comisión presentó en 2022 una Estrategia de la UE para Textiles Sostenibles (4), que incluye la ampliación de la vida útil de los textiles mediante el reciclaje de los materiales que contienen en nuevos productos de calidad.

La Directiva Marco de Residuos revisada exige a los países miembros de la UE que establezcan sistemas de recogida selectiva de residuos textiles para principios de 2025 y, al mismo tiempo, se pondrán en marcha nuevos objetivos de recogida y reciclado. La infraestructura de recogida, clasificación y reciclado de estos materiales deberá ampliarse rápidamente para adaptarse a la nueva normativa.

El reto de la clasificación textil

La ropa está hecha de distintos tejidos, accesorios y complementos, como botones o cremalleras, y contiene una gran variedad de materias primas: combinaciones de fibras naturales y sintéticas, plásticos y metales. Esto complica su eliminación sostenible.

“La industria del reciclaje requiere fracciones puras o mezclas muy específicas”, explica Annika Ludes, ingeniera de Soluciones Digitales de Stadler. “Esto significa eliminar los accesorios y complementos del tejido. Hay que separar los distintos materiales de la prenda -el tejido exterior, el forro, las costuras- y, a continuación, clasificar las distintas fibras de cada tejido (algodón, elastano, poliéster, etc.)”.

Fuentes:

1.- Boucher, J.; Friot, D. Primary microplastics in the oceans: A global evaluation of sources. IUCN International Union for Conservation of Nature, 2017 / Büks, F.; Kaupenjohann, M. Global concentrations of microplastics in soils – a review SOIL Band:6; H. 2, S. 649–662; 2020

2.- Macklin, Malorie: 5 Ways Plastic Pollution Impacts Animals on Land

3.- Center for Biological Diversity; Ocean plastics pollution – A global tragedy for our oceans and sea life

4.- Estrategia de la UE para un textil sostenible.